jueves, 24 de septiembre de 2009

From Lula Lestrange to Romeo Cosardiela Jr.


Echo de menos las tardes de invierno en que salíamos, abrigados hasta las orejas y sin cogernos de la mano, a recorrer enfervorecidos las calles de Madrid. Tú vestías vaqueros y una chupa negra; yo, faldas de colores que revoloteaban en torno a mi figura mientras fingía, sin afán alguno por que te creyeras ni una sola de mis extravagancias, ser una exótica y extrañísima criatura desconectada del mundo de los Hombres. Mientras tú emitías soliloquios provocadores con ánimo de enamorarme, yo hacía que buscaba objetos por el suelo y te observaba de reojo. Cuando de repente encontraba algo que pudiera ser de tu agrado, corría extasiada y haciéndome un poco la loca hacia donde estabas tú para, con una sonrisa radiante y las piernas apretadas de pura excitación, ofrecértela en el nido sudado y tembloroso de mi mano abierta. Me mirabas con unos ojos que parecían conocer todas y cada una de mis triquiñuelas y que, al mismo tiempo, se revelaban más que dispuestos a dejar engañarse por placer. Tu boca, que de palabra dudaba de todo y de todos, jamás dudó de lo que yo era o hacía, de lo que yo impostaba o fingía, de cómo yo, en resumen, me ofrecía a ti para que me quisieras. Recuerdo que las calles parecían más oscuras de lo habitual y, cada rincón, un escondite acogedor y misterioso. Olía un poco como a quemado, al igual que en los pueblos, y el barullo circundante de vehículos y personas en tránsito se me antojaba, concentrada como estaba en la gestación de un milagro privado, más la atmósfera de una película que la de la ciudad testigo de nuestras hazañas. El mundo podía estallar en llamas mientras nosotros, partidos de risa por nada, conquistábamos la noche y todo lo que por delante se nos cruzaba sin preguntarnos un solo instante por la suerte del universo. Me bessabas con fuerza, con ardor, sin miedo; apretabas mi cuerpo contra las paredes mientras mis piernas trataban de trepar por el tuyo y tus manos, extraviadas entre los pliegues de mi abrigo, buscaban rutas arcanas hacia mi piel desnuda y palpitante.

Echo de menos esas tardes y es por eso que quiero que te vayas, que te marches, que desaparezcas. Quiero que te largues y que me olvides rápido para que después, con apenas un ligero recuerdo de lo que supusimos el uno para el otro, vuelvas y sepas reconocerme entre la multitud. No quiero tu amor eterno, perenne e incaduco, pues correría el riesgo de que en el proceso se convirtiera en fraternal. Desseo tu tiempo, tu pensamiento, tu circunstancia; la posibilidad de erigirme en prioridad absoluta de tus más nocturnos y fantásticos desvelos. Prefiero suponerte un acertijo irresoluble a convertirme en tu compañera de fatigas y aburrimiento perpetuo. ¡Márchate! ¡Vete! ¡Desaparece! Sobre todo ¡olvídame, olvídame, olvídame!. Haz como que no existo ante tus familiares, ante tus amigos y ante ti mismo; haz como que no existo convenciéndote de que he muerto y lo nuestro es por tanto imposible; haz como que no existo, y fíjate en lo que te digo, aunque no te quede otro remedio que hacer el primer trecho a gatas y con los ojos dilatados por el terror. Prefiero no tocar fondo contigo porque después del fondo, lo sé bien, lo único que se puede es estar enterrado. Juntos y separados hasta el final, gatito, hasta el final.

Te amo.

4ETNIS

PD. Para compensar un poco la madurez emocional que destila la carta antecedente y de la cual, siendo honesta, carezco casi por completo, una última línea para el gatito: recuerda que cualquier cosa que hagas, la haré yo mil veces mejor. Y no hablo, precisamente, de tocar la guitarra. Ahora sí que siento que te quiero. ¡Al ruedo!

PPD (es que no me canso de hablar contigo). Cuando dos cuerpos o dos almas quieren encontrarse, ten por seguro que se encuentran. Como, fuera de lo que uno quiere y sin la excepción del ecologismo o de la paz mundial, no importa nada en demasía, pocas cosas se pueden añadir a lo ya dicho excepto que te quiero menos de lo que quisiera y que creo que a ti te pasa lo mismo. En cualquier caso te amo y eso es lo que en verdad importa. ¿Verdad? ¿Verdad? ¿Qué es verdad? Verdad es belleza y delirio, gatito, belleza y delirio. No nos convirtamos en feos en contacto con la realidad circundante y circuncisora.

PPPD (ahora sí que sí, una última cosa antes de que te vayas): ¿Quedamos mañana?

PPPPD. Mejor olvida eso último, ¿sí? Lo más probable es que te encuentres exhausto.

9 comentarios:

Raúl dijo...

Más allá de resultar una entrada tan personal (es decir, con destinatario singular) que casi me entra rubor al comentarla, te diré que soy de los que opinan que el amor (ése, el que algunso tontos escriben con mayúscula) no existe. Lo único que existe es el encuentro.
Qué tierna te has puesto, por dios.

Dr.Krapp dijo...

Me encanta tu escritura cuando te adentras con tanto aplomo en la literatura fantástica.
Lo siento quizás no venga a cuento, nada nunca viene a cuento, pero cuando leía las primeras líneas me acordaba de esta canción:
http://www.youtube.com/watch?v=TBVrZzTwJ9M

Lula Lestrange dijo...

¡Panda de descreídos! Jajajajaja. A partir de ahora sólo sangre y hierro, lo juro por mis calcetines.

Un besso,

4ETNIS

Romeo Cosardiela Jr dijo...

A ver, trágica individua:

No sé si es apropiado comunicarme contigo por aquí, pero bueno, creo que te hará ilusión, y además, no tengo otra forma de hacerlo. Lo más probable es que ahora te encuentres escribiendo sentada en algún café o terracita, mientras bebiendo algo, te relees -o lees a otros menos inteligentes y poéticos que tú- y como no tienes móvil, es o comprometer nuestra intimidad o nada. Tampoco voy a ser dramático en exceso: nuestra intimidad siempre ha estado expuesta a quien quisiera verla, e incluso a quien no lo deseaba, por vocación patológica de ambos. Adelante.

Pon lo pies en la tierra un segundo -un segundo tan sólo, no vayas a tacharme de persona no intensa y convencional- y salta de tus obsesiones hacia el nenúfar situado a la izquierda, junto al roble que hunde su raíces en estancadas y densas aguas. Obsérvarte, piensa, y analiza el fondo de tu conducta. Es absurdo que exijas que te olvide: primero por imposible, y segundo, porque, al igual que a ti, no me gusta recibir órdenes sobre cómo debo hacer algo. Permíteteme sentir, desear, pensar y hacer lo que me plazca; creo que éste y no otro de tinte melodramático es el fondo que estamos persiguiendo desesperadamente. Debemos dejar de responsabilizarnos el uno por el otro y hacer del amor mutuo un presentimiento individual que se transforme en realidad con el rechazo o el encuentro del ser amado, no en el compromiso hipócrita y la regañina deheredada.

Ya sabes cúanto y con qué clase de ardor te he amado, y creo que puedes intuir cómo voy a amarte. Lo más importante, por lo menos para mí, es que logremos una independéncia anímica: no soporto dar explicaciones de mis estados de ánimo. ¡Me desespera!. Quiero que seas libre aunque tenga que luchar con mil demonios por ello; sé que tú, para mí, deseas lo mismo, y que por ello combates contra oscuras diatribas y grotescas formas de rencor y sadismo. Y por eso te amo más.

Lula, cariño, eres encantodoramente humana; una fruta fresca, madura y manchada de tierra que provoca el apetito sensual de todos los sentidos. Por favor, no te trates tan mal, quiérete un poquito, que es cómo más bella eres y te muestras y cómo más consigues que me torture mi decisión de marcharme. Y deja las rabietas infantiles para las fiestas de bienvenida de otros menos -aspero, ansio, conjuro- atractivos que yo.

Desde los salvaje de un corazón aterrorizado
Romeo Cosardiela Jr.

Dr.Krapp dijo...

Lo tuyo es de traca, Lula, añ tener tanta suerte como para encontrar un alma gemela como la de ese Romeo. ¡Si escribe igual que tú!
Como Julieta eres una tipa realmente afortunada ;)
Mis cordiales felicitaciones

Lula Lestrange dijo...

En realidad nunca he tenido novio, Doc. Lo que me ocurre es que padezco un desdoblamiento de la personalidad ;)

Un besso,

4ETNIS

Romeo Deseperado dijo...

Belleza:

No puedo localizarte por ningún sitio. Por favor, llámame.

Tu Romeo

Lula Lestrange dijo...

Ahora te llamo, amor.
Por cierto, tu dislexia ha vuelto a las andadas porque no hacees más que comerte letras capitales (essas esses, essas esses).

Un besso,

4ETNIS

BELMAR dijo...

:)