lunes, 20 de octubre de 2008

Cuestión de estilo

Estoy sola en Madrid y me siento eufórica, esa es la verdad. Cuando pienso en el número de veces que por hastío, cobardía o falta de ideas a secas, he renunciado a esta soledad fructífera y plena que tanto bien le hace a mi cabecita lastrada de rutinas, me entra una mala hostia conmigo misma que si el ángulo me fuera más propicio y no hubiera tanta gente mirando me abofetearía hasta dejarme marca en la mejilla.

Pero me siento bien, y lo de abofetearme hasta la extenuación no pasa de ser un recurso literario más con que dotar de efectismo al contenido misterioso y en ciernes de este ejercicio de calentamiento previo a cualquier cosa.

Releyéndome a saltos y trompicones por contextos bloguísticos, foráneos y novelescos me he dado cuenta de que ya soy poseedora de un estilo literario determinado. Después de tanto mitificar la utopía del estilo, y de romperme la cabeza intentando averiguar si lo que mis textos tenían en común consistía en algo más profundo que un deje similar de trazado y redacción formales, he llegado a la conclusión de que eso es precisamente el estilo y de que, para bien o para mal, he adquirido las suficientes adicciones lingüísticas como para que alguien mínimamente sagaz pudiera atribuirme la autoría de un fragmento cualquiera rubricado desde el anonimato.

Entre esos malos vicios, se incluyen algunos bastante graciosos:

- La producción de frases ultralargas que ponen a prueba la paciencia de lectores profanos y/ o acostumbrados al estilo entrecortado de la literatura underground que promocionan con tanto empeño la FNAC y otros antros similares de consumismo cool (pronunciado cuuUUUuuL, como si te estuvieras corriendo de gusto e-pod en mano y escuchando a los Strokes tras la protección estética ultragenuina de unas gafas de pasta negra compradas en Miss Sixty - ¡puajjjjjjj!). A mi estilo, en este sentido, lo han calificado de rococó, renacentista (¿¡renacentista!?), churrigueresco, enrevesado, complicado, excesivo, anticuado y rebuscado. Me parece bien.

- La utilización de la doble s en determinado tipo de palabras (especialmente las que derivan de los verbos bessar y dessear), que ha llevado a algunos individuos imaginativos en exceso a descubrir mensajes subliminales nazis en textos que cojeaban, si acaso, de todo lo contrario. En fin, el postmodernismo llevado al extremo del absurdo. ¿Por qué la doble ese? Pues porque mi besso y mi desseo no son en modo alguno el beso y el deseo que pululan por ahí en bocas y manos incapaces, a mi entender, de experimentar semejantes osadías del pecado. La esse marca la diferencia entre el extracto y el sucedáneo, eso es todo. Por lo demás, y dependiendo del día, sí que descubro en mis fueros internos ciertas tendencias nazis, y aun judaicas. ¡Esa avaricia, esa avaricia irrefrenable que me come!

- El empleo vicioso y compulsivo de ciertas palabras y construcciones lingüísticas que, he de reconocer, me avergüenza sorprender en la gran mayoría de textos pertenecientes a una misma época. A mí mente acuden algunos ejemplos que, como si sirviera de algo, evidenciaré con la única intención de hacer notar mi consciencia sobre el tema: "calibre semejante", " junto a otros muchos", "a pesar del/ de la ya de por sí", "yo, que a los X años", "que tan sólo unas semanas/meses/años más tarde y debido a", " por aquel entonces", "a prueba de", "ese (adjetivo) (sustantivo) del que muchas cosas se ve (verbo en participio pasivo) a (verbo en infinitivo)" [esa fingida despreocupación del que muchas cosas se ve obligado a ocultar, sin ir más lejos]... En ocasiones me pregunto si no tendré una plantilla modélica en mi cabeza con un determinado número de palabras, y si mi talento no consistirá acaso en cambiar el orden de dichas palabras tantas veces como me sea posible hasta el advenimiento de la sequía periódica e inevitable. La literatura como macroanagrama, y la esterilidad artística como período de regeneración entre macroanagramas determinados. Por eso es posible hablar de un primer y de un segundo Wittgenstein, supongo. La madurez intelectual no es más que un cambio de plantilla que hace posible la creación de anagramas novedosos.

Vaya con las ralladitas que me marco, ¿no?

¡Bah, no tengo ganas de escribir más! Me marcho a patear las calles.

15 comentarios:

Rocío dijo...

Jajajaaa, a eso añádele el rosa de las letras que, tras leer un rato y volviendo a una página de color más "sosegado", te deja los ojos hechos chiribitas.
No sólo destrozas las neuronas del que te lee.

Me tambaleas el nervio óptico, nena (pronúnciese con el soniquete provocador de esa carraspera en la hora temprana del bocadillo y la litrona)

Rocío dijo...

Y besso con doble ese, por supuesto

Lula Lestrange dijo...

Rocío: has conseguido el premio al mejor comentario que hasta el momento me han dejado en el blog.
Me encanta que hayas parodiado una de esas adicciones lingüísticas de las que hablo en el tercer punto de mi autopsia ([i]pronúnciese[i], bla, bla, bla).
Lo mucho que jode los ojos leer mi espacio, justamente lo estaba pensando yo esta tarde en el trabajo. Como me aburría, me he puesto a leer los últimos textos que he colgado aquí. Cuando he retornado a la pantalla blanca normal, me he descubierto medio cegata y con tendencia a las ilusiones ópticas. Jajajaja. ¿Pero sabes qué? Que me alegro de cegar a quien me lee. Es como -por decirlo de algún modo- la marca de la casa.
Sólo una cosa: lo más interesante que he escrito últimamente son esos dos capítulos posteados bajo el título de Ardis Hall. Sé que son un poco largos, pero si encuentras el momento me gustaría que los leyeras. No para que me comentes, ni nada de eso. Es que, con sinceridad, es lo más interesante que he escrito últimamente. Estoy continuándolo (ya sabes, el formato[i]por entregas[i] también tiene su aquél).
Bueno, pues eso...que medalla de oro al mejor comentario.

Un besso ario, digo irio...

4ETNIS

mimor dijo...

quién me diera una musa de fuego que os transporte al cielo más brillante de la imaginación; príncipes por actores, un reino por teatro, y reyes que contemplen esta escena pomposa

Lula Lestrange dijo...

¿William? ¡Cuánto honor, madre mía! Y yo con estos pelos... ;)

Dr.Krapp dijo...

Comparto contigo esa sublime negritud que te conmueve y al mismo tiempo, te subleva.

Enhorabuena por el blog que ocupará su sitio en el Agora del Círculo desde ya aunque no será como premio si no como regalo a mi propia sensibilidad como lector.

Lula Lestrange dijo...

El gusto es mío, Doctor.
¿Cuál es, por cierto, su especialidad médica?

Dr.Krapp dijo...

¿Médica?
Soy Doctor en Patafísica Deconstructiva y Ambivalente.

Lula Lestrange dijo...

¡Oh! ¡Entonces debe de ser usted colega del doctor Faustroll! Dele un saludo de mi parte y recuérdele que fui yo, y no Bellatrix, la que se cargó al mindundi de Sirius Black.
Un besso,

4ETNIS

mimor dijo...

y yo me henamoro con H

Lula Lestrange dijo...

Con h de herrata, claro... ;)

Sinuosa dijo...

Bueno..., por fin ya entendí el asuntillo de los beSSos con doble S.
Yo también tengo el nevio óptico desquiciado. Cuando levanto la vista las paredes se han vuelto pasos de cebra. No me atrevo ni a levantarme de la silla..., lo mismo hay algún semáforo en rojo...

BeSSin en el mofletín.

PD: Si la de la foto eres tú, eres igual a como te había imaginado. Te pareces a mi sobrina, jejej.

Lula Lestrange dijo...

Oh, yes, it's me!... pero no soy tan mala como parezco, jajajaja (que menuda miradita, ¿eh?)

Lamento lo de las ilusiones ópticas, pero es que el fondo negro queda de puta madre ;)

Un besso,

4ETNIS

Hank dijo...

Y bueno,
si tus ojos me matan
tus pezones me darán la vida.

(Te veo y se me ocurre a bote pronto esta estrofa para una canción gaditana.)

Besos inclasificables.

Lula Lestrange dijo...

¡Bobadas, bobadas! ¡Mi texto, mi texto!

Fmdo: Tony Clifton