jueves, 19 de marzo de 2009

Querida Laura (a entregar tras mi posible despido)


Ayer (mi día libre) me llamaste a las cinco de la tarde para decirme que si por favor podía venir hoy tres horas antes porque uno de los moderadores de la mañana, Luís, “ya no estaba con nosotros”. Después de sobresaltarme un instante al pensar que quizá el moderador había muerto, caí en la cuenta de que te referías a otra cosa. Y es que, chica, sólo a una doctorada en diplomacia como tú podía ocurrírsele utilizar semejante eufemismo para referirse a un despido. El hecho de que para ti sea más eufemística la muerte que el cese de un contrato también da que pensar lo suyo, pero seguro que a estas alturas –y aunque sea eso lo que pretenda en el fondo la presente epístola-, no te voy a enseñar nada sobre ti misma que no sepas ya. En fin… a lo que íbamos. El caso es que yo, dado que estaba en El Retiro con el amor de mi vida de muy buen humor y sin preocupación alguna, te dije que vale. Total, y teniendo en cuenta la miseria que nos pagáis, un sobresueldo nunca viene mal. Y además, como caía en festivo, no me vería en la obligación de aguantarte. Si algo bueno tiene trabajar los fines de semana, es el hecho de que en la oficina no haya absolutamente nadie. Al llegar aquí, me he encontrado con un panorama cuanto menos curioso. El moderador de por la noche, al que también habías convencido para que hiciera tres horas más de las que le correspondían, me dice que Luís (el presunto difunto), ha llegado a las siete de la mañana para cumplir con su jornada laboral y sin conocimiento alguno de su nueva situación de parado. Cuando te ha llamado para pedirte explicaciones, le has dicho que la comunicación del despido era responsabilidad de la ETT, y no tuya. Eso me ha hecho bastante gracia por dos motivos: primero, porque es mentira (yo misma he presenciado cómo comunicabas despidos a moderadores derivados de una empresa de trabajo temporal), y segundo, porque aunque fuera cierto deberías haber tenido el detalle, ya que no la obligación, de llamarle. Teniendo en cuenta que te ha hecho más de un favor (entre otros, adelantar el regreso de un viaje para poder entrar a trabajar un día antes de lo acordado), y suponiendo que por encima de lo que a uno le compete haya otra cosa más humana e importante llamada consideración, no creo equivocarme al afirmar que deberías haberle llamado para que al menos no hubiera madrugado en vano hoy.
Otra cosa que me ha hecho gracia ha sido la desaparición repentina del altavoz. O sea, que pretendéis que una persona se quede aquí nueve y hasta doce horas (incluso dieciocho se pasó Cristina, que en paz descanse, en una ocasión) sin que tenga la posibilidad de escuchar siquiera una triste canción. Quizá penséis que aumentaremos nuestro rendimiento si nos vemos sometidos a una privación sensorial absoluta, pero yo te aseguro que no. En primer lugar, a los seres humanos nos gusta que nos traten bien, y cuando las putadas que nos hacen sobrepasan un umbral, tendemos a volvernos testarudos e impredecibles. De este modo, al descubrir el desvanecimiento de tan socorrido periférico (que entre otras cosas, me hubiera permitido ponerme a la entretenida tarea de moderar/ animar los chats con el único añadido de un acompañamiento rítmico y sin perder un segundo más de tiempo), me he visto obligada a pasarme media hora pensando en cómo desconectar los altavoces de tu ordenador sin alterar ni un ápice la impecable organización de tu mesa. Cuando por fin lo he conseguido, a pesar de la sensación de triunfo inicial he caído en la cuenta de que continuaba cabreada contigo. Y entonces, en lugar de ponerme a moderar con la ayuda inestimable de tu altavoz personal, he decidido convertir mi cabreo en algo productivo escribiéndote esta carta que tarde o temprano te entregaré. Si te fijas, llevo aquí cuatro horas y menos moderar puede decirse que he hecho de todo. En términos de rendimiento, y como puedes comprobar, no habéis avanzado gran cosa que se diga.
Intuyo, por otro detallito captado en la oficina, que me vais a despedir en breve. Y qué detallito, te estarás preguntando. Pues el de una especie de media estadística que habéis elaborado con los mensajes (no sé si emitidos o recibidos) de cada moderador, y que me sitúa, misteriosamente, unas décimas por debajo de mi compañero de turno. Dado que raro es el día que no le supero, y con creces, en mensajes recibidos, no entiendo cómo su media global puede ser mejor que la mía. Aunque se me dieran mal las matemáticas, que no es el caso, el nivel de éstas es elemental. Sé que Jose es íntimo amigo tuyo y que a los amigos hay que cuidarlos, pero estoy bastante intrigada acerca del modo en que me vas a vender la justicia de mi despido. Y como además yo estoy contratada por empresa, y no por ETT, mucho me temo que esta vez el tema sí que te compete. Ya nos veremos las caras, supongo.
Ahora quería hacerte unos apuntes sobre tu personalidad. Trataré de ser lo más concisa y respetuosa posible. A ver, Laura, yo no creo que seas una mala persona. No tienes carisma para ello. Eres débil y sumisa, así que como mucho, y siempre con un gran esfuerzo, podrías llegar a la categoría de secuaz. Pero son esas características tuyas, debilidad y sumisión, las que te convierten en una mensajera extraordinaria. Como eres una coordinadora subordinada a un jefe, con decir que las órdenes vienen de arriba te libras de la responsabilidad de dar explicaciones. Me parece una táctica muy buena, pero también muy cobarde. Además, el que hayas accedido a dejar a un lado tus principios para convertirte en la mensajera de un completo impresentable no dice mucho en tu favor. Si al menos te pagara una pasta podría entenderlo, pues no hay nunca que olvidar que todo hombre tiene un precio. Pero tampoco hay que olvidar que hasta que ese precio es descubierto uno sigue siendo libre. Que tu libertad está más que comprometida con la empresa, no hace falta ni que lo digas. Basta como muestra de ello el hecho de que se te pueda llamar a cualquier hora del día y de la noche, los trescientos sesenta y cinco días del año. Pero, a lo que íbamos, cumplir órdenes y estar siempre hasta el cuello de trabajo no te convierte, ni por asomo, en una persona buena. Si hubieras nacido en el Tercer Reich y por casualidad hubieras encontrado colocación en la GESTAPO, ¿cumplirías todas las órdenes que se te dieran? Ya me imagino tus diplomacias:
VIEJA JUDÍA (voz en falsete): por favor, señora, ¡sólo soy una pobre anciana con artritis! ¡No me apetece ducharme!
LAURA (voz suavizada): tranquila, que el agua estará calentita…
VIEJA JUDÍA (voz en falsete): por favor, por caridad, que luego me duelen los huesos…
LAURA (voz suavizada): son órdenes de arriba, lo siento.
VIEJA JUDÍA (voz en falsete): ah, bueno, si son órdenes de arriba entonces dúcheme.
Cumplir órdenes no te convierte en una persona digna, Laura, y lo que tú hiciste aquel día, al entrar en el call center y decirnos, roja de vergüenza, que por favor cuidáramos el aseo personal porque el jefe se había quejado, fue una de las cosas más indignas y humillantes que he visto hacer en mi vida a nadie. Mucho mejor hubiera sido que cogierais aparte a la persona que pensabais era la culpable del supuesto mal olor y le evitarais la situación penosa de ser el centro de tan negativa atención, convirtiéndole además en el protagonista de todos los cuchicheos de la semana. En cualquier caso, la diferencia entre tú y yo es que yo jamás habría acatado esa orden. No te guardo ningún rencor, porque la verdad es que me diste más lástima que otra cosa, pero te recomiendo que reflexiones acerca de todo esto para ver si de aquí al 2010 te conviertes en una persona un poquitín más íntegra.

Sin otro particular, y atentamente, se despide

4ETNIS

7 comentarios:

Mr Cubano dijo...

Iria, yo me quedo sin palabras, gracias por haberme hecho partícipe de esta historia y hasta si se quiere uno de los "actores protagónicos". Coincido contigo en todo lo que dices de esta pava. Sería bueno que la carta no se quedara en este blog y que algún dia ella la pueda leer porque la verdad le va a servir de mucho.

Hoy que ha sido el dia de mi despido pudiera decirte que me siento depre o de bajón, por la incertidumbre que esto genera, pero lo cierto es que no es así, lo que siento es paz, porque no tendré que verle más la cara a esta señora y continuar trabajando con el estres de que cada dia tenía ya que pensaba que podía ser el último.

Además de paz, siento pena, pero pena por ella y por mis compañeros que allí se quedan... confío en que algo mejor para mi vendrá. Y démosle tiempo al tiempo.

De mi paso por Eurostar, saco lo positivo, y entre ello el haberte conocido, eres una tia sencillamente especial, diferente, auténtica, y eso lo sabes, no ahora por esta situación concreta, siempre te lo he dicho y además lo sabes. Me gustas mucho, no cambies y espero que podamos fortalecer nuestra amistad fuera de estos rollos de trabajos y mentiras virtuales de Mrs, Misses y otros demonios.

Un beso y recuerda que queda pediente lo de la cervecería... jejeje

Raúl dijo...

Vaya tiempos nos toca vivir, dios mío, vaya tiempos, en los que la miseria humana (Laura me sirve de ejemplo) resplandece tal cual fuera una virtud en auge.

Lula Lestrange dijo...

Mr. Cubano:

Que la carta no se va a quedar en el blog te lo digo ya. En cuanto me despidan (cosa que creo que va a ocurrir en breve), haré entrega a Laura de mi regalo de despedida. No hay que olvidar que, para bien o para mal, hemos compartido (Laura y yo) casi un año de trabajo. Que las personas que pasen por tu vida, te sirvan al menos para caer en la cuenta de algo. ¡Jajajaja!

En fin, vaya tela... A la cervecería vamos cuando quieras. Seguro que será mucho más agradable charlar mientras tomamos unas cañas que mientras validamos mensajes de contenido absurdo.


Raúl:

tanto como resplandecer... jajajaja. Lo que sí está claro es que destacar, destaca.

Un besso,

4ETNIS

Anónimo dijo...

VIRTUALITY AL HABLA:

HOLA HOLA!! LA TENTACIÓN ME PUEDE Y ESTO VA PARA MR CUBANO, NO TE PREOCUPES QUE CURROS COMO ESTE LOS HAY A PATADAS, PARA PASARLO MAL MEJOR NO CONTINUAR. SACA LO POSITIVO DE ESTA EXPERIENCIA. Y SIENTO MUCHO POR NO HABERTE CONOCIDO MEJOR, NO FUE POSIBLE PORQUE LOS TURNOS NO COINCIDIAMOS.
POR PARTE DE LA EMPRESA Y LA ETT ME PARECE UNA GUARRADA, PERO SON TANTAS LAS QUE SE HACEN.
EN FIN, TE DESEO MUCHA SUERTE Y ANIMO.

LULA: MAÑANA NOS VEMOS, YA TE CONTARÉ, Y NO TE RAYES QUE MAÑANA PUEDE SER ESTE SERVIDOR.

BESOS

Anónimo dijo...

¿te has planteado llevarte unos cascos?

Brick de garbanzos dijo...

Pueeeessss creo que a tu jefa (o lo que sea, fuere) le hace falta una buena dosis de pene. Seguro que así se acabaría reformando hacia algo más parecido a lo que se supone ha de ser un ser humano.

Y se cumpliría por tanto el dicho:
"nunca es tarde si la picha es buena"

Pau A. Monserrat dijo...

Es muy triste que a estas alturas de la película haya tantos ignorantes y cabrones haciendo de jefes. Por si te interesa:
http://futurfinances.blogspot.com/2010/08/es-aceptable-tener-directivos.html