domingo, 10 de agosto de 2008

Carta de agradecimiento de Lula


Hay que diferenciar entre lo que los demás dicen esperar de ti y lo que esperan realmente, entre sus palabras factibles y sus verdaderos desseos, entre lo que son y lo que aspiran a ser, entre su esencia y el cascarón que a modo de coraza estratégica los envuelve por completo, o casi. Todas mis anteriores parejas, excepto quizá el no del todo correspondido Andrés, se enamoraron de una quimera a su alcance más que de lo que yo por aquel entonces era. Aunque en ningún momento dejaron de temerme y de desconfiar de mí, transformaron mi personalidad en un algo más digerible y simplificado e hicieron de mis paradojas meros tópicos de conflicto a los que hacer frente desde el convencionalismo más cobarde. Obviando mi naturaleza esencialmente sincera me tacharon de perversa y de infiel a secas, y yo, que he pecado siempre y gracias a mi madre de una infame tendencia a la autoculpabilidad, acabé tomando por maldad e intriga lo que no era más que el devenir natural que correspondía a mi carácter.
Casi todas las interpretaciones que de mi personalidad hicieron fueron erróneas y, aunque por caminos diferentes, unos y otros acabaron llegando a la misma e irrisoria conclusión: que yo era una puta fría y desalmada que utilizaba a los hombres a su antojo, sin importarle en absoluto el daño infligido y las esperanzas rotas a su alrededor. Según esta definición yo debería ser una persona del todo indeseable para cualquiera que, estando de acuerdo con ella, participase de un mínimo de honestidad para consigo mismo. Sin embargo, los mismos que tan ligeramente osaron describirme y juzgarme, continúan a día de hoy obsesionados conmigo hasta el absurdo. ¿Cómo se explica esto? ¿He de pensar que soy irresistible hasta el punto de que ni el tiempo ni la distancia hacen mella en los sentimientos que hacia mí se albergan? A pesar de lo halagüeña que resulta la hipótesis, me inclino más bien a pensar que en realidad jamás me han amado, ni ahora ni antes, y que es únicamente el orgullo herido y la negación de la propia derrota lo que a pesar de la más que evidente falta de correspondencia les impulsa a volverse hacia mí una y otra vez. Otra explicación posible es que no pensaran en absoluto eso de mí, y que la razón de que se expresaran en términos semejantes surgía de un intento subrepticio y ridículo por domesticar a la supuesta puta oculta en mi interior. De nuevo estarían incurriendo en un error lógico: tomar por lascivia simplona lo que en mí no era sino auténtica posesión.
Qué absurdo tratar de domar a un poseído, ¿no crees? Quizá, si hubiera sido el diablo el artífice de todas esas malas artes que tantos quebraderos de cabeza han causado a mis inocentes pretendientes, se habría podido intentar un exorcismo que aniquilara de raíz, para bien o para mal, esa tendencia mía a la dispersión romántica y espiritual. Pero por fortuna o por desgracia no es el diablo quien susurra en mi oído la dirección que he de tomar a cada instante. Ahora sé que no estoy poseída por espíritu infernal alguno, y que ni una sóla de mis acciones merece ni por asomo el calificativo de perversa o de maligna. Puede que sea desconsiderada, pero más por fidelidad intrínseca a lo que soy que por una auténtica falta de compasión. Estoy hechizada de vida y de intensidad y la única lealtad que respeto de corazón es la de ser coherente con las efervescencias que de repente se desatan en mi corazón. Llevo media vida mortificándome por mi incapacidad congénita para rendir tributo al convencionalismo y ahora, gracias a ti, estoy dispuesta a afrontar la vida desde una perspectiva más alegre y compasiva para conmigo.
Para mí era estrictamente necesario encontrarme con alguien que me amase por lo que soy en lugar de por lo que se supone debería ser, y ni todo el dolor de la tierra va a impedirme ahora desarrollarme como merezco. Mi compromiso es para con la vida; mi matrimonio, con la intensidad. Tu existencia no me da sino alas para realizarme; tus celos, que también son los míos, no tienen más consecuencia que la de una leve ocultación desprovista de todo significado. Dejar de amarte sería la mayor de las traiciones, la soledad más absoluta, la muerte más atroz. Esta dualidad que formamos y que Dios ha debido de conjugar en un arrebato de genialidad humana ha de perdurar el tiempo que demoremos en follarnos el mundo y a todo lo que en él habita.
Te amo

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Navegando un poco por internet me topé con tu blog y, oh sorpresa, he decicdido leerlo entero, pero cronológicamente, como tiene que ser.

Creo que tienes algún problema, o lo tuviste (hace ya algo más de medio año de esta entrada, y en este lapso de tiempo pueden suceder muchísimas cosas) debido a tu baja autoestima (no creo que te ofendas), y enfocas tu vida y tu forma de ser de un modo inadecuado. No paras de recriminar en tus escritos y en esta entrada sobre todo, la opinión que la gente tiene de tí. Por lo que leo eres fría, te gusta beber, te gusta follar, te gusta escribir y te gusta pasear por Madrid. Por tus dos últimas aficiones que describo no creo que haya nada de lo que arrepentirse, pero de las demás... TAMPOCO. Me recuerdas a esa bruja de libro que tiene gran poder, que lo usa y que luego se arrepiente porque creen que Dios desatará su furia sobre ella. Es como si tuvieses que justificar ante alguien o ante ti misma tus acciones. Primero tienes que asimilar tu manera de ser, y luego mostrársela al resto de la gente. Si no te gusta, dificilmente estarás a gusto.

También puede ser que esto sea el típico diario en el que apuntas tus reflexiones, y que en la realidad no seas así, en ese caso estaré equivocado, pero la descripción que haces de tus exparejas me deja un poco frío ¿de verdad crees que opinan eso de tí? es más ¿alguno te lo ha confirmado?

Ahora me tengo que ir, estoy en el trabajo y he de volver al hogar a... a no trabajar y a beber cerveza. Seguiré haciendo comentarios a tus entradas, si no te importa, y espero que sean más elaborados. Me gusta como escribes pero tengo un par de críticas que hacer. Tiempo.

-- Anónimo

Lula Lestrange dijo...

Efectivamente, tuve un problema por la época en que escribí este texto. No un problema demasiado grave, pero problema al fin y al cabo.
Mis ex parejas han estado, en su mayor parte, bastante trastornadas. Aunque no me extraña que el análisis te deje frío, porque además de ser bastante superficial es indudablemente el mero producto de una pose mantenida durante, quizá, demasiados años, creo estar en lo cierto con respecto a algunas inferencias que hago. Que dichas inferencias, eso sí, estuvieran completamente contaminadas por un sentimiento de culpa momentaneo por algo que hice, o que confesé que hice, es otra historia.
Si te digo la verdad, hacía mucho que no leía este texto y al hacerlo de nuevo me ha parecido inmaduro e ingenuo en exceso.
No sabría decirte hasta qué punto lo que escribo representa una calcomanía exacta de lo que soy. Supongo que mis textos constituyen, a ratos, retratos bastante fieles de mí misma, y que otras veces no son más que elaboraciones racionalizadas de la forma en que por una u otra razón me apetece que me vean los demás. Tan revelador de mi personalidad es el primer caso como el segundo, eso sí...
Me gustas como comentarista.

Un besso,

4ETNIS

Anónimo dijo...

Es interesante leer tu blog porque es como navegar por el oceano de tus pensamientos.
Desde el anonimato te confieso que fui uno de tus pretendientes (quizas un poco exotico) de tu epoca colegial y al leer tu "carta de agradecimiento" no puedo sentir mas que tranquilidad al descubrir que tus acciones estaban movidas por tu personalidad y no por maldad.
Tu recuerdo me ha marcado mas de lo necesario y ya desde hace mucho se lo achaco a un acto de cobardia mia, que al azar de las circunstancias.

He descubierto tu blog por casualidad y tengo que decirte que me encanta la pasión y las entrañas que le pones al escribir.

Felicidades y un abrazo.

Un ex pretendiente