miércoles, 13 de agosto de 2008

pArAnOiAs EsTiVaLeS




Hoy me he levantado ansiosa, como a la carrera, con la sensación fundamentada en nada de tener que ponerme a trabajar en algo con urgencia. He recorrido la casa cuchillo en mano y, tras no percibir alteración alguna en el orden en que recordaba haber dejado ayer las cosas, he saltado dentro del bikini y me he marchado al jardín. Una avispa hija de puta, atraída por la palidez reflectante de mis piernas o por el olor a sangre de la herida que ayer me hice en el pie al rascarme olvidando la longitud novedosa de mis uñas, me ha estado dando el coñazo diez minutos largos. Como ni la quietud ni los manotazos violentos han disuadido de sus ataques a la pequeña bestia alada, me he arrojado a la piscina con más bien poco estilo con la esperanza de que su apetito monstruoso la precipitara sobre las aguas junto con mi cuerpo. No sé si pereció, porque al salir no he avistado cadáver alguno a la deriva, o si tan sólo acabó, como tantas otras criaturas de tendencias más bien mamíferas, dándome por imposible, pero el caso es que su zumbido impertinente no volvió a sobresaltarme en toda la mañana.
El jardín estaba tan solitario que teniendo como tengo de bajito el umbral de alerta y sobresalto debería haber optado por una retirada digna a la protección del hogar, pero lo cierto es que me parecía mucho más terrorífica la perspectiva de un espacio cerrado y seguro que el retiro soleado del vergel desierto. Pienso que mi ausencia absoluta de temor podría tener que ver con la luminosidad total del lugar y con el hecho de que, estando como estaba en el centro mismo del jardín, habría resultado muy sencillo avistar cualquier intento humano de aproximación. Sin embargo, ayer salí por la noche y permanecí junto a la piscina un buen rato a pesar de que la oscuridad era tan profunda que apenas percibía el movimiento de mis pies a un metro y setenta centímetros por debajo de mi cabeza. La única explicación factible que se me ocurre es que, en cierto modo, morir en un espacio creado ex profeso para la protección personal me parece del todo inaceptable. El colmo de los ridículos, vamos. Si muero de forma violenta, prefiero que sea en la calle y pillada por sorpresa. Defenderse de un intruso en el interior de una casa es siempre engorroso: si no cierras con llave, puede que entre mientras duermes; si cierras con llave, y cabiendo como cabe la posibilidad de que ya esté dentro y al acecho, corres el riesgo de tratar de escapar de sus garras a la carrera para acabar dándote de bruces con una puerta bloqueada que no vas a tener tiempo de abrir. Se mire por donde se mire, es un completo agobio…
… y yo una paranoica absoluta, claro. ¿Es que no puedo estar simplemente en un lugar sin que me asalten pensamientos intrusivos acerca de la muerte? Registrar varias veces al día y cuchillo en mano una casa no es muy normal que digamos, y sólo espero que a mi niño no le de por pegarme uno de esos sustos con que tanto disfruta amonestándome en uno de esos momentos en que deambulo armada hasta los dientes por los pasillos. Porque sucumbir a consecuencia de una broma y por error a manos de una novia loca y obsesionada con el asesinato sería, además de una injusticia, una forma harto ridícula de morir.

9 comentarios:

bloodycry dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Siempre puede darse el caso de que dos impolutos jovencitos vestidos de un blanco no menos impoluto se presenten en tu casa un mediodia a pedirte sal o huevos, y que una vez los hayas dejado pasar, movida por ese impulso absurdo quer nos lleva a confiar en gente bien vestida y educada, tengas que plegarte a jugar a un jueguecito algo macabro, con la proteccion de tu adorado cuchillo de cocina demasiado lejana.

Yo en tu caso, al hacer esas rondas cuchilo en mano, tendria, sin duda, dos sentimientos bien contradictorios. Que no apareciera nadie, para poder seguir disfrutando del eterno placer de no hacer nada, o, por el contrario, que alguien lo hiciera, para poder experimentar la inolvidable sensacion que debe ser arrebatarle la vida a alguien, con el atenuante de que es ese alguien quien se lo ha buscado, algo que haria mucho mas llevadera la carga de culpabilidad.

Aun asi, espero y deseo que esas rondas de vigilancia sean lo mas tranquilas posibles, sin intrusos, y sin bromas pesadas.

Un besito primita

Lula Lestrange dijo...

Pues sustos los ha habido, como todos los veranos. Esta vez, un falso Chechu construido con almohadones bajo el edredón listado me ha hecho confiarme con el fin de que el auténtico, ataviado con un pañuelo de bruja de Hansel y Gretel y armado con un cuchillo algo más pequeño que el que llevo yo en mis desplazamientos por la mansión, me sorprendiera por la espalda chillando como un demonio. Supongo que sin este tipo de sobresaltos mis veranos no serían igual de emocionantes, así que no me quejo…
En el tiempo que llevo aquí, y que he pasado en su mayor parte borracha como una cuba, me he caído tres veces por las escaleras y una desde un sofá, golpeándome la cabeza en el 75% de las ocasiones. La vida del jarto, que es muy dura… jajajaja.
Un besso, primito.

Hank dijo...

Atractiva Iria, me alegro de encontrarte. ¿O ya es demasiado tarde?

Volveré a buscarte.

Bex.

Lula Lestrange dijo...

Gin- Gin:

Nunca es tarde, si la d*icha es buena

*N. del T. Rota la letra susodicha 180º en el sentido contrario a las agujas del reloj para obtener una palabra más acorde con tu espíritu... y una oración infinitamente más ambigua ;)

**N. a la N. del T. Pensándolo bien, da exactamente lo mismo que la rotes en el contrario que en el favoritario.

4ETNIS

Manolo. dijo...

Interesante...
Son la 00:00 empieza la madrugada del jueves, voy a releerte.

Saludos desde BCN desnudo y desarmado.

Mad Epsylon dijo...

Me gusta tu Tagline, quizás lo use para algún Rap si me das tu consentimiento, te ha quedado bien.

Lula Lestrange dijo...

Manolo:

¿Desnudo y desarmado? Pobre animalito... Al menos déjate uñas largas, ¿no?

Un saludo,

4ETNIS ;)

Lula Lestrange dijo...

Me encantaría darte mi consentimiento, pero el tagline es una cita y no un texto propio.
Referencia: "El espantapájaros", de Oliverio Girondo.

Un saludo,

4ETNIS